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Tablas en un derbi desigual (0-0)

Los albivermellos suman un punto en un campo histórico en el que llegaron a jugar con 2 hombres menos

06/01/2019 17:31

El estadio ABANCA Riazor vivía el primer round del derbi gallego de esta temporada. Más de 2.000 lucenses viajaron junto a los suyos para darle colorido albivermello a la grada en un duelo de hermandad entre aficiones y en el que los de Monteagudo sintieron el aliento de los suyos más cerca que nunca fuera del Anxo Carro.

En lo futbolístico el partido de plateaba de antemano como un duelo entre un histórico del fútbol español y un Lugo cada vez más asentado en la élite que no acostumbraba a frecuentar con anterioridad. Galones de favorito para el Depor, pero poco miedo por parte de los lucenses como ya advirtió su técnico en la previa.

Tras la lógica salida en tromba de los coruñeses, para hacer valer su condición de local, los albivermellos fueron llevando poco a poco el partido a su terreno. Fueron apenas 10 minutos de acoso de los de Natxo González, de los que los lucenses salieron a base de triangulaciones e intentando robar el balón. Fueron avanzando metros con los minutos y ganando presencia en el área con un Escriche en continua batalla con los zagueros deportivistas y un Herrera que tuvo la primera ocasión con un doble disparo que, primero la pierna del defensor, y luego las manos de Dani Giménez, acabaron aguando las posibilidades del grancanario.

La ocasión más clara de la primera mitad fue, sin embargo, para los blanquiazules en un disparo de Carles Gil que golpeó a la madera, acabó impactando en la espalda de Juan Carlos, pero el meta alcarreño acabó evitando el gol. No le perdió la cara al partido desde entonces el equipo de Monteagudo y acabó la primera mitad en campo local y dando la razón, hasta el momento, a la advertencia de su técnico días antes del duelo.

La vuelta de vestuarios trajo consigo de nuevo a un equipo local con ganas de imponer esa condición y los deportivistas gozaron de dos buenas ocasiones en los pies de Carlos Fernández, un tiro al palo anulado por fuera de juego, y Carles Gil cuyo tiro raso desde la frontal se perdió pegado al palo izquierdo de Juan Carlos.

Igual que en el primer parcial, fue algo menos de un cuarto de hora que el Lugo supo solventar bien. A partir de ahí el equipo de Monteagudo comenzó a crecer y a tener ocasiones. Primero un tiro de un Capillo que apuraba forzado la línea de fondo, al borde de sufrir penalti, para conectar un disparo que obligó a emplearse a Dani Giménez. Más tarde un zapatazo de Kravets en segunda jugada que era un claro aviso de la ambición visitante.

Pita entraba en el terreno de juego en lugar de Cristian Herrera para ganar presencia en el centro del campo y el capitán albivermello recibía la ovación de los aficionados de su ciudad. Muestra de intenciones de Monteagudo que no pudo ver cristalizada porque poco minutos después llegaría un lance que marcaría el desarrollo del resto de partido.

José Carlos pugnaba por un balón aéreo con Carlos Fernández y el contacto del brazo del central de Paradas con el cuello del delantero blanquiazul era sancionado con tarjeta amarilla. Rigurosa. Segunda cartulina para el defensa albivermello y 20 minutos por delante con uno menos para los lucenses.

El Lugo tenía que tirar de arrojo si quería sumar un punto como hizo en su última salida en Almería. Fueron compactos, solidarios y ordenados los miembros del conjunto amurallado hasta el final. Desesperaron al rival y mostraron que ya han aprendido la lección que les condenaba en la llamada zona Cesarini. Para añadirle mayor épica tuvieron que jugar el descuento con nueve, tras la expulsión de Dongou. El camerunés, veía sin tiempo a pestañear dos cartulinas amarillas seguidas pero con uñas y dientes sus compañeros defendieron un punto con el que regresan a Lugo, encadenando cuatro partidos sin perder.