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Entrevista a Álvaro Peña

El mediapunta de Plentzia relata su evolución como "cachorro" en Lezama, el debut con el Athletic en UEFA y su participación en el último partido europeo en San Mamés. Analiza a su actual club y expresa su deseo de permanecer muchos años en el C.D. Lugo.

27/01/2014 10:40

El mediapunta de Plentzia relata su evolución como "cachorro" en Lezama, el debut con el Athletic en UEFA y su participación en el último partido europeo en San Mamés.  Analiza a su actual club y expresa su deseo de permanecer muchos años en el C.D. Lugo.

¿Qué significa para ti el Club Deportivo Lugo S.A.D.?

Es el club que me ha dado la oportunidad de debutar en Segunda División. Un club donde me siento muy a gusto, es muy familiar, donde espero estar muchos años, hacerlo muy bien y cumplir los objetivos que vaya marcando.

¿Cómo surgió el interés del C.D. Lugo, cómo fue tu reacción ante ese interés y por qué decidiste venir a este equipo?

En verano acabé contrato con el Athletic. El representante me dijo las opciones que había. Pensando en mi forma de jugar, me decidí por esto porque era donde yo mejor podía progresar y cuajar.

¿Cuáles crees que son tus puntos fuertes y cuáles son las facetas que crees que, todavía siendo tan joven, debes mejorar a medio plazo?

Soy un jugador al que le gusta tener el balón, tiene movilidad, me asocio bien con los compañeros. Quizá tengo que ser un poco más profundo, disparar más e igual intentar más el último pase, arriesgar igual un poco más.

¿Cuál es tu demarcación favorita?

Yo me encuentro bien en el centro del campo: de pivote, mediapunta o en la banda. Donde mejor me siento es con más libertad de movimientos, de mediapunta o interior cuando jugamos con tres ahí.

Hay una serie de compañeros con los que compartes demarcación. ¿Qué destacarías de cada uno de ellos? Te voy a preguntar por cinco. El primero, Carlos Pita.

Yo no lo conocía antes de venir aquí y me ha impresionado mucho. Tiene nivel de Primera División. Tiene un desplazamiento en largo de balón increíble, se asocia bien en corto. Si no ha llegado o no está más arriba es porque no ha tenido la suerte que han tenido otros.

Fernando Seoane.

Más o menos lo mismo. Tampoco lo conocía y me ha impresionado muchísimo. Puede robar diez mil balones en un partido y, luego, no pierde apenas ninguno. Le da sentido al juego. Juega fácil. Es un jugador que me gusta mucho.

Rafa García.

Igual ha jugado menos, pero lo que ha hecho me ha gustado mucho. Tiene buen desplazamiento en largo. Es fuerte defensivamente. Tiene buen golpeo. Le da bien con las dos piernas. También es muy completo.

Iván Pérez, un futbolista ya más adelantado ofensivamente.

Tiene más movilidad. Tiene un muy buen último pase. Sobre todo, el golpeo y sus ganas de participar en el juego son igual lo que más me llama la atención.

Y, por último, Pablo Sánchez.

Juega en el mediocampo, pero es como si fuera delantero. Él piensa en meter el gol, tiene en la cabeza el gol, dar el último pase, chutar. Lo hace bien porque es muy buen jugador. Es lo que más me llama la atención de él.

¿Cuál es el jugador en el que siempre te fijaste que jugase o esté jugando en una demarcación similar a la tuya? ¿Por qué?

Cuando jugaba Zidane me fijaba mucho en él. Su elegancia, sus controles, su forma de moverse en el campo. Luego, también Valerón y futbolistas creativos en mediocampo.

¿Qué futbolista del Athletic te impresionó más al jugar y entrenar con él?

Fernando Llorente. Ander Herrera, también. Herrera es increíble, lo tiene todo para estar ahí.

¿Qué consejos te transmitieron los jugadores más veteranos del Athletic?

Que trabajase y estuviese tranquilo. Al final, una lesión me cortó la progresión y no tuve suerte. Todo lo que me dijeron ellos fue bueno y me acogieron muy bien.

¿Cuando entrenabas con Bielsa qué consejos te transmitió?

Bielsa no tenía un trato muy personal con cada uno. Hablé pocas veces con él. Es muy exigente. Nos decía a todos que teníamos que movernos mucho e ir al espacio. Lo que hacía De Marcos más o menos. También, emplear pocos toques y ser profundo. En lo que más incidía era la profundidad y en la movilidad. Lo quería tener todo controlado. Si uno se movía a un lado, otro tenía que hacer otra cosa, tocarla a otro, etcétera. Así todo el rato. Era, un poco, una locura.

¿Y Cuco Ziganda, ex futbolista, goleador histórico del Athletic y tu técnico en el Bilbao Athletic?

Ziganda tuvo dos etapas. Al principio, éramos un equipo que intentábamos tocar más el balón, digamos menos profundo. Hubo un momento en que no llegaban los resultados y, entonces, tuvimos que cambiar. Pasamos a ser más profundos. Fuimos más o menos como lo que pedía Bielsa: tocar y moverse siempre en profundidad. Si llegabas a banda, tenías que centrar y llegar tres o cuatro al remate.

Disputaste dos partidos de la Europa League, antigua UEFA, con el Athletic. Además, fuiste convocado a dos partidos de Liga en la temporada 2011-2012 ante el Rayo Vallecano y Barça en Vallecas y Camp Nou, respectivamente. En UEFA fuiste también convocado en cuartos de final en 2012 frente al Schalke 04 al Veltins Arena de Gelserkinchen. ¿Qué recuerdos tienes de todos esos momentos? Primero, tus dos partidos oficiales: titular contra el Hapoel Kiryat Shmona (0-2) el 28 de noviembre de 2012. Marcaron Llorente y Toquero y tú disputaste 85 minutos. Compartiste once con Mikel San José, Xabi Castillo, Llorente, Toquero e Isma López. También, en San Mamés contra el Sparta de Praga (0-0) el 6 de diciembre, último partido europeo en San Mamés, entrando en el descanso y compartiendo juego con, además de algunos de los anteriormente citados, Ander Iturraspe, por ejemplo.

Me acuerdo que por la mañana no sabía que iba a jugar. Los compañeros me decían que salía en la prensa que iba a jugar. Al principio, no me lo creía hasta que llegó el momento y me dijo que iba a jugar. Ya te puedes imaginar. Muy nervioso e ilusionado. Sabía que me jugaba mucho, tenía que hacerlo bien para tener más oportunidades. La verdad es que me salió muy bien. Fue, digamos, el debut soñado. El contrario no era un equipo muy potente, nos facilitó las cosas, pero al final todo el mundo complica a todos. Si quieres jugar bien tienes que hacerlo bien y estar a tope. En el partido contra el Sparta, me pasó algo muy curioso. Salí al campo y según salí pasó media hora. No sé si porque estaba disfrutando mucho o porque estaba tan nervioso que no me da cuenta de lo que hacía. Desde que empezó hasta que acabó fue un suspiro. Igual es que quise hacer muchas cosas. Se me pasó todo muy rápido. El momento de salir a San Mamés fue increíble. No te lo puedo describir con palabras.

¿Qué significa para un canterano como tú jugar en el Athletic?

Debutar es lo más grande. Es un club donde te tratan muy bien, siempre piensan en que debe mejorar el jugador. Por eso tiene mucha exigencia. Al principio, cuando llegué a la cantera lo pasaba mal. Venía de un equipo donde era todo más tranquilo a un club donde te exigían, el entrenador te exigía a tope. Lo pasé mal al principio. Luego, cuando te acostumbras disfrutas de todo. Si lo aprovechas puedes mejorar muchísimo. Es un sitio donde trabajan muy bien. De hecho, salen jugadores todos los años.

¿Qué recuerdos tienes de las dos convocatorias en Liga y el partido de ida de cuartos de final de UEFA en 2012 ante el Schalke en Alemania? En todos ellos no jugaste, pero conviviste con el mejor Athletic de las dos últimas décadas.

No sé si era consciente de donde estaba porque veía la gente muy cercana. Visto desde fuera, Llorente, Javi Martínez, Muniain, etcétera. Yo tenía 19 años. ¡Cuando tenía 17 o 18 años los veía como casi dioses! Dos años después, yo estaba ahí. No era consciente de la normalidad con la que ellos podían vivir. Eran gente normal. Me tocaba jugar contra el Sestao, con todos los respetos hacia el Sestao, y ellos iban a jugar contra el Schalke los cuartos de final de UEFA. No eran prepotentes, no pensaban quién era esta chaval. Ellos me ayudaban, me decían qué tenía que hacer, cómo mejorar. No lo vivían tampoco como si fuera lo máximo. Eran conscientes de que era muy importante, pero lo vivían con normalidad. No se les subía a la cabeza.

En 2010, ganas la Copa juvenil al Real Madrid (2-0) marcando tú el primer gol. Compartes equipo con Aurtenetxe y Ramalho, entre otros, ante el Madrid de Dani Carvajal, Sarabia o el ex del C.D. Lugo Fran Sol. Marcas el primer gol a los quince minutos con la zurda, tu pierna menos buena, digamos. ¿Cómo valoras aquella vivencia, la más importante junto a tu debut con el Athletic en UEFA?

Aquella Copa fue donde mejor me encontré. En general, al equipo le salió muy bien. En mi opinión, yo también. Fue una competición donde estuvimos muy, muy bien. Igual fue donde mejor me he encontrado futbolísticamente. Además, el entrenador me dio libertad para, entre comillas, hacer lo que quisiera, siempre dentro de un orden. Durante toda la competición lo hicimos muy bien. Eliminamos al Valencia de Isco, Alcácer, etcétera. ¡Un equipazo! En la final contra el Madrid todo el mundo daba por favorito al Madrid. Morata estaba lesionado y no sabía se iba a jugar. El entrenador de ellos había dicho en la prensa que cómo les iba a ganar el Athletic si tenían a Carvajal, Sarabia etcétera y cobraban no sé cuánto dinero. Nosotros, que éramos humildes y hacíamos un fútbol humilde, ganamos. ¡E hice un gol y todo!

Con la zurda, además. Salvando las distancias, una especie de rememoración de la Copa ganada por el Athletic en 1958, la conocida por "los once aldeanos" ante el Real Madrid.

Me cayó un balón, me dio la vuelta y ¡pum! Ellos eran como una selección de España. Nosotros éramos el Athletic, gente de la zona.

Compartes entrenamientos y competiste en amistosos e incluso un partido oficial (tercera ronda de la Copa del Rey frente al Recreativo en el Nuevo Colombino el pasado octubre) con canteranos. ¿Qué valoración haces de la cantera rojiblanca? ¿Qué mensaje les enviarías como canterano de un club con prestigio en la materia como el Athletic? Dos futbolistas, especialmente, entrenan con vosotros y comparten tu demarcación: Keko y Laro. ¿En qué aspectos crees que destacan ambos?

Es un tópico, pero si te lo trabajas, llegas. Al principio cuando llegué al Athletic, mi objetivo no era llegar al primer equipo. Bueno, lo tenías en la cabeza porque decías que por qué no si estoy aquí. Me lo tomé más al día a día. Lo que tienes que hacer es ir pensando en objetivos pequeños. Cuando estás en el cadete, pues a ver si puedo subir al juvenil. ¡Pues ojala! Cuando ya subes al juvenil después piensas en jugar en el Bilbao Athletic. ¡Ojalá! ¡Estaría muy bien! Luego ya, por qué no, probar. Lo que no puedes hacer es correr mucho, ir poco a poco. Entrenar, sobre todo. Si no te gusta entrenar no tienes nada que hacer. Lo que tienes que hacer es entrenar día a día muy fuerte. Ser consciente de que estar en el Athletic o, en este caso en el Lugo juvenil, no vas a llegar a nada. O sí. Si no te lo curras, no vas a llegar a nada. En el Athletic juvenil o en el Lugo juvenil va a haber muchísimos jugadores y de esos muchísimos jugadores, pues muchísimos se van a quedar en el camino y son pocos los que van a llegar. Lo que tienes que hacer es trabajártelo y ser consciente que el Athletic juvenil no es más que un equipo que te puede hacer llegar a algo más grande si te lo curras. Estar en juveniles no te sirve de nada. Hay gente que llega ahí, se lo cree y se vuelve loco. Keko es un jugador con mucha calidad, le gusta mucho tener el balón, tiene muy buena visión de juego y puede tener un muy buen futuro en el fútbol. Laro tiene un golpeo muy bueno, le gusta recibir entre líneas, se mueve muy bien, lee muy bien el fútbol. Si se lo curran los dos pueden llegar lejos.

Por último, ¿qué imagen te gustaría transmitir como deportista a la afición del C.D. Lugo? Más allá de lo que se aprecia viéndote jugar. En el sentido del trabajo y el comportamiento.

Más que como juegas, lo que queda es la persona. Pero eso en todos los lados. Lo que me gustaría es que, no que dijeran que no le da ni a un balde pero dentro de una normalidad en el juego, me recordasen como una persona trabajadora, humilde, que luchó por lo que quiso. Luego, le salió bien o le salió mal. Sobre todo, que trabajó, que lo dio todo por el club y que se esforzó al máximo todos los días.