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CD Lugo 1-3 Atlético de Madrid

Partido de honor para los locales, en una fiesta de fútbol de principio a fin

Dep. Comunicación CD Lugo

Día histórico para Lugo. El encuentro de Copa del Rey que medía al CD Lugo frente al Club Atlético de Madrid congregó un lleno absoluto en el Anxo Carro y un día para la memoria de los aficionados al fútbol. Una mañana de fútbol espectacular, y un ambiente de lujo con el homenaje a Diego López como prolegómeno de un partido al más alto nivel. Alves mostraba sus credenciales con un once formado por Tabuaço en meta, Gorka, Castrín, Johaneko y Alberto en zaga; Thiago Ojeda, Jozabed y Quintana en medular; y Narro, Antoñín y Leandro en punta de ataque. Equipo de garantías frente a un equipo de talla mundial, con los Correa, Witsel, o Depay en su formación inicial que buscaba en el feudo albivermello su pase a la siguiente ronda. Primera parte intensa en la que se adelantaban los visitantes, merced al gol de Correa en el primer minuto de juego. Los de Alves se recomponían rápido del golpe y adelantaban líneas en busca de la igualada. Antonetti estrellaba su remate en el poste en la llegada más clara para los amurallados, y el partido entraba en equilibrio posicional.

El encuentro buscaba dueño, y el CD Lugo se hacía con el tiempo del partido. Solventes en defensa, efectivos en la recuperación y distribución, y ágiles en la incorporación al ataque, la primera mitad dividía sus ocasiones entre ambos contrincantes, con protagonismo para los albivermellos en tramos importantes del choque. La insistencia y ambición de los locales, que nutrían sus acercamientos con numerosas llegadas por ambos costados, tendrían su premio con el golazo de Antonetti, con el que se igualaba la contienda. Balón largo, el ariete que se hace con el esférico en carrera, y habilidad para derrotar a Giménez y Soynçu en la disputa para batir en el último giro a Oblak de magnífico disparo. Espadas en todo lo alto y empate merecido para un CD Lugo que mereció más.

La segunda mitad iniciaba con cambios en el rival, con la entrada de Griezmann, Koke y De Paul. El Atlético ponía toda la carne en el asador y buscaba sin cesar un segundo tanto que situase a los de Simeone por delante en el marcador. Contienda cargada de trabajo e implicación para un CD Lugo que no rendía armas, asumiendo riesgos con balón y buscando la construcción desde propio campo y con calidad en los apoyos. El equipo daba un paso adelante, y buscaba romper el empate a través de llegadas por costados y con potencia a balón parado. Castrín estrellaba su remate en el larguero de Oblak en el acercamiento más claro de los albivermellos en la segunda mitad. Momento clave que pudo cambiar el partido.

Pese al enorme trabajo de los lucenses, las ocasiones no cristalizaron, y la efectividad rival pronto iba a traducirse en ventaja. El Atlético introducía a Morata en la punta de ataque, y el potencial ofensivo del rival alcanzaba su máxima expresión. Frente a un CD Lugo que no rendía la plaza, los de Simeone tuvieron que encomendarse a los quilates de sus estrellas para resolver el envite. Sería así, cuando la calidad de Memphis Depay decidiría el encuentro, y dos goles del holandés sellaban el pase colchonero a la siguiente ronda. Pese al resultado final, la imagen de un Anxo Carro repleto, unido a su equipo de principio a fin, junto a la magnífica actuación de los jugadores a lo largo de todo el partido, ejercían como epitafio de un encuentro que permanecerá durante mucho tiempo en la retino del aficionado albivermello. Un triunfo en el resto de escenarios de un día para la enhorabuena de club, ciudad y afición.

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