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Entrevista a Francisco Corredoira, readaptador del primer equipo

Francisco Corredoira "Kiko" es, desde hace unas semanas, el readaptador de la primera plantilla. Explica su función, sus primeras actividades y su forma de trabajar. Analiza la actualidad de los lesionados y del fútbol base, de donde procede.

Desde hace apenas unas semanas, trabajas en el primer equipo. ¿Cuál es tu función como readaptador?

Está a caballo entre los servicios médicos y el cuerpo técnico. Una vez finalizadas los tratamientos médicos en fase aguda de lesión y los tratamientos terapéuticos con los fisioterapeutas intento, en una primera parte, reeducar al lesionado y, luego, introducirlo en tareas más específicas de readaptación. La primera fase está solapada con los servicios médicos y en la readaptación es una aproximación al gesto deportivo. Después, orientación; luego, optimización. La última fase se solapa con el cuerpo técnico, con el preparador físico. Va de lo general a trabajos más específicos como ejercicios con balón en campo de forma, primero, más descontextualizada y, luego, más progresivo con trabajo en el grupo. Ir poco a poco. Es un trabajo conjunto con Fran Soto (preparador físico del primer equipo).

Vienes a ocupar un vacío en el primer equipo. Ahora es un rol más personalizado.

Exacto. Ahora se hace un trabajo mucho más individualizado con una figura propia.

¿En qué medida influyes a nivel psicológico con los jugadores para optimizarlos?

Apelamos a la profesionalidad. Les das un trabajo pautado y ellos lo realizan. Ellos demandan una figura que esté por detrás indicando, corrigiendo y metiendo un poquito más de intensidad. Es inherente al individuo. Si le marcas tiempos, intensidades y volumen lo harán mejor. La comunicación con el cuerpo técnico es mucho más fiable.

¿Cómo ha ido esta primera etapa?

Muy bien. Ya había tres o cuatro jugadores lesionados. Estaba Ernesto, con una lesión de larga duración; y Víctor Marco, con una tendinopatía crónica. Pelayo y Jonatan Valle sufrían problemas musculares y no había prisa. Tengo una valoración positiva del grupo humano de trabajo: jugadores y cuerpo técnico. Individualmente, una grata sorpresa con los jugadores porque demandaban ese tipo de trabajo. Han tolerado muy bien todos los trabajos que hemos realizado, tanto descontextualizados, como es el caso de Ernesto y Víctor Marco; o contextualizados en campo como Pelayo y Jonatan Valle. Víctor ya pasó a esta segunda fase y ya se reincorporó esta semana con el grupo. Estoy muy contento.

Víctor, Pelayo y Jonatan se han incorporado al grupo. ¿Cómo trabajas con Ernesto?

Cuando iniciamos el trabajo hace ya cuatro semanas partimos del trabajo previo que estaba haciendo, sobre todo de terapia y fuerza manual. Continuamos con un trabajo un poco más de utilización de fuerza, trabajando con electroestimuladores, siguiendo con la progresión de técnica de carrera. Llevamos una semana con trabajo de carrera. Las dos primeras semanas fueron de adaptación y en estas dos ha ido mucho mejor. Ya se ha visto una evolución en el trabajo de hipertrofia de su cuádriceps. Él, antes de mi llegada, estaba haciendo carrera en piscina y lo hemos mantenido con fortalecimiento y descarga, así como técnica de carrera en vaso ya un poco más profundo en el cual el peso a soportar ha sido cada vez mayor. Lleva una semana trabajando en carrera en campo. Plazos no los marcamos. Marcamos objetivos semanales. Ha habido un cambio sustancial. Está trabajando muy bien.

No eres un empleado nuevo en el club, procedes del fútbol base. ¿Qué valoración realizas de esta etapa previa?

En septiembre-octubre se tomó esta decisión, que me cogió un poquito por sorpresa. Llevo cinco años en el fútbol base: el primero en el cadete de División de Honor con Paco Corredoira y cuatro en el Juvenil A tanto con Miguel García y los últimos tres junto a Ramiro (Amarelle). Es una etapa muy bonita que puedes trabajar muy bien. Los niños son muy agradecidos. Dimos un pequeño cambio sustancial estos dos últimos años, quizás, de trabajos que estaban un poquito más desorganizados para una organización metodológica que poco a poco dará sus frutos. Habrá una uniformidad. Veo una grata evolución.

Vienes directamente del equipo Juvenil A, ¿qué perspectivas le otorgas al segundo equipo, en el sentido jerárquico de la pirámide del club, en esta temporada?

Hay un buen trabajo, hay una buena generación. Se intenta solapar jugadores de tercer, segundo y primer año. Intentar dar la oportunidad a los jugadores de primer año. Su dinámica y adherencia de trabajo es muy buena. Me sigo incluyendo porque sigo en contacto y vinculado. Estoy confiado en que van a hacer una buena temporada. El objetivo de permanencia, a nivel de equipo, se va a conseguir. El objetivo principal es la mejora individual y, al final, colectiva de jugadores. Ésta se va a producir. Se ve en el trabajo de Julio Camba, Manu Cedrón o Dani Pedrosa, que entrenan con el primer equipo. No desentonan.

 

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