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Primer equipo

No hubo tres, pero sí uno (1-1)

El Lugo rompe su racha de victorias empatando con el Racing de Santander

Quería hacer bueno el dicho de "no hay dos sin tres" el CD Lugo ante el Racing de Santander y al final lo que logró fue rescatar un punto. Los de Eloy Jiménez tenían como meta encadenar tres victorias de forma consecutiva, pero el correoso conjunto cántabro puso las cosas tan complicadas que al final la igualada de cabeza, obra de Manu Barreiro, acabo dejando buen sabor de boca en el Anxo Carro.

Ya lo había advertido el preparador albivermello a lo largo de la semana: se trataba de un partido trampa. Nuevo entrenador en el rival, nueva oportunidad para todos los jugadores de la escuadra cántabra...en definitiva nuevos aires. Incertidumbre ante lo que plantearía el técnico cordobés que ya había sumado una victoria con el Alcorcón en Lugo la temporada pasada. 

Como en su etapa en el conjunto alfarero, Cristóbal dispuso un equipo muy junto, en pocos metros, buscando cometer los mínimos errores y salir a la carrera cuando los fallos fuesen de los lucenses. El balón era del Lugo, que intentaba construir desde atrás, pero la presión de Nuha y los tres que tenía por detrás (Cejudo, Lombardo y Yoda) dificultaban las cosas a los locales. Como cada pérdida significaba peligro visitante, definitivamente el balón si era local pero las ocasiones eran de los de Parralo. Cómodos en ese rol, los santanderinos se adelantaron con un cabezazo de Yoda que aprovechó un centro de Carmona en segunda jugada a la salida de un córner.

La trampa cántabra no estaba sentado nada bien a los de Eloy que lo más cerca que estuvieron del gol en el primer parcial fue cuando reclamaron penalti por un agarrón de Kitoko a Herrera. Sagués Oscoz no fue a la pantalla del VAR y todo quedó en el limbo. Todo antes del gol visitante anteriormente relatado. Tocaría reinventarse después del descanso.

Cuando habían transcurrido apenas unos minutos de la reanudación, Eloy cambió el guion dando entrada a Iriome por Jaume. Más juego por banda, el equipo pasaba a jugar 4-4-2 y más juego directo buscando a Manu. Los de Cristóbal seguían a lo suyo, buscando el error ajeno. Y más sangre pudieron hacer en un tiro a bocajarro de Sergio Ruiz que Ander Cantero salvó para mantener en pie a los suyos.

El tiempo se consumía y la vía del juego directo parecía no fructificar. Hasta que, con algo más de un cuarto de hoja por jugar, Álex López puso una falta lateral al corazón del área y Manu Barreiro cabeceaba directo a la escuadra. Empate a cabezazos y partido nuevo. Empujados por el Anxo Carro los locales veían cerca una victoria que parecía difícil allá por el descanso. Apretaron todos, grada y equipo, pero fue más corazón que nada. El sometimiento duró menos de diez minutos, en los que el Racing amenazaba a la contra, hasta que la gasolina se acabó para todos. Pudieron ser tres puntos, como tres victorias consecutivas, pero al final el punto no supo mal a ninguno.

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